Haurrei bai, eta helduei? | A los niños sí, pero ¿a los mayores?


Haurrenganako zenbait jarrera onargarriak iruditzen zaizkigu, batzutan komenigarriak. Zer gertatuko litzateke haurraren lekuan heldu bat jarriko bagenu? Eta heldu hori gure familiakoa balitz?

Hementxe ikusgai!

Hay actitudes que nos parecen aceptables si se trata de niñ@s, a veces incluso creemos que son convenientes. ¿Qué ocurriría si en lugar de un niñ@ ponemos un adulto? ¿Y si el adulto es un familiar, y por lo tanto, querido?

Lo podéis ver aquí. Aunque podríamos seguir poniendo ejemplos ¿verdad?

5 pensamientos en “Haurrei bai, eta helduei? | A los niños sí, pero ¿a los mayores?”

  1. Poca broma, porque del mismo modo que el hambre que es de pan no tiene gracia, la violencia transformada en supuesta educación por parte de padres, docentes, psicólogos y psiquiatras mucho menos. Me quedo con la referencia a Estivill, quien con su método para hacer dormir a los niños vulnera derechos fundamentales de la infancia. Os remito más abajo la referencia a un blog donde se trata este lamentable asunto, motivo de denuncia pública. Y que esto sólo se haga en un programa de humor, nos debería llevar a todos lo adultos a tomar conciencia de la banalización del mal en la que hemos caído en nuestra relación diaria con los niños.
    Recomiendo dos lecturas que considero imprescindibles:
    Rebeca Wild, Etapas de desarrollo (2011), en particular el último capítulo titulado “La etapa de desarrollo de los adultos”. A mí me emocionó su honestidad frente al autoengaño de la mayoría de pedagogos.
    Pablo Palmero, Dime cómo te relacionas y te diré quién eres. Transforma tus relaciones a través del afecto (2010), en el que documenta cómo la fraternidad y la piedad ha sido sustituida por las leyes del Estado y la obediencia servil a las normas sociales y a los llamados “expertos”.
    El enlace al blog es el siquiente: http://www.facebook.com/pages/Pablo-Palmero/183815974963075. Ver la entrada “El método Estivill” del año 2011. Simplemente inhumano.

  2. Un inciso a mi comentario anterior. El post de Miren me ha hecho recordar en una frase de Wilhelm Reich en su libro Escucha hombrecito, y que dice así: “Oyes el chiste sobre ti y te sumas riendo cordialmente”. Ciertamente, hablamos mucho de la educación de los niños, pero omitimos la educación de los adultos, cuando esta última condiciona la primera.
    Félix Pardo

    1. Aupa Félix,
      Bromas, ninguna respecto a este tema. Pero creo que a veces, la única forma de llegar a algunas personas es con ejemplos como éste. De hecho, cuando yo era madre muy primeriza y la gente que me rodeaba me hacía dudar una y otra vez sobre mi forma de criar a mi hija, me resultó absurdamente revelador el ejemplo de que si fuese mi pareja la que llorase, al menos le preguntaría qué le pasa y trataría de consolarla. Realmente, es triste que tratemos a nuestros hijos como si fueran de otro planeta y no tuvieran nuestras mismas necesidades. Son los niños, y sobre todo los más pequeños, los que nunca piden nada que no necesiten. Pero eso nos lo tienen que decir porque no somos capaces de hacer caso a nuestros instintos o intuiciones. Yo lo tuve que leer en “Bésame mucho” para sentirme con la absoluta seguridad de que estaba haciendo lo correcto, a pesar del mundo.
      De todos modos, con el tema Estivill se ha escrito, hablado tanto pero tan superficialmente… De hecho, parece ser que ahora se desdice de muchas de sus recetas. Pero es tan mediático que su doctrina ha entrado, por desgracia, en muchos hogares e incluso escuelas infantiles. Por eso, si hablando del tema no se consigue llegar a la gente (yo no lo he conseguido) verlo tan claramente en un video me ha dado esperanza: creo que, como dices, el chiste sobre ti mismo te puede hacer recapacitar (sin pasar por la humillación de aceptar ninguna derrota, hablando en términos exagerados) y cambiar de postura. Contra Estivill siempre!
      Otro libro muy recomendable:
      “Su hijo, una persona competente” de Jesper Juuls Tengo pendiente su relectura (y posterior resumen).
      Muchas gracias por tus aportaciones.

      1. Apreciada Miren, gracias por tu respuesta. Qué manera de aprender tan cordial. Cuando decía “poca broma” no me refería a tu post, que sirve para nuestra reflexión, sino a nuestra actitud como adultos y educadores. Suscribo tu opinión acerca del poder del humor. Cuando una verdad duele y no se quiere escuchar, tal vez el último recurso sea el humor. Lo importante, en este caso, no es el medio, sino el fondo y la finalidad del mensaje, y también garantizar la recepción del mismo. Buscaré las referencias de los libros que apuntas. Seguimos en contacto.
        Félix Pardo

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