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Zigorra, bai ala ez | Castigos, sí o no

Badirudi gai hau jorratzeko momentua dela… Guraso.com-en ere honi buruz ari dira.

Ondorengo artikulu honetan, Rafael Cristobal haur psikiatria eta psikologian adituak zigorrei buruz hitzegiten digu. Aipatu genizuen Arizmendi Ikastolako umeen nortasun emozional eta kognitiboari buruzko mintegiaren barruan sortutako gaia izan da, eta oso interesgarria iruditu zaigu bere ikuspuntua. Ia lagungarri egiten zaizuen…

Vaya, parece que no se habla de otra cosa… En Guraso.com también hablan del tema.

En este artículo, el psiquiatra y psicólogo infantil Rafael Cristóbal nos habla sobre el castigo. Este tema se ha tratado dentro del seminario sobre la personalidad emocional y cognitiva de los bebés en la Ikastola Arizmendi (Arrasate-Mondragón), que ya os comentamos, y nos ha parecido muy interesante. A ver qué os parece…

Umeari zigorra jarri edo ez eztabaidatzen

Rafael Cristobal

Gai honi hurbiltzeko modu erreza da geure buruari galdetzea zein den guretzat une egokia geure bikoteak masailekoa eman edo zigorren bat jar diezagun. Ziurrenik, ez dugu une egokirik aurkituko.

Sarritan entzun ohi dugu: seme-alabaren heziketarako ona da garaiz emandako belarrondokoa.

Zigorraren gaia bera eta baita gorputzean aplikatutako zigorrarena ere zaila bezain garrantzitsua da, besteak beste, idatzi hau irakurtzen ari zareten askori gaitza egingo zaizuelako zigorrik gabeko heziketa ulertzea.

Gai honi hurbiltzeko modu erreza da geure buruari galdetzea zein den guretzat une egokia geure bikoteak masailekoa eman edo zigorren bat jar diezagun. Ziurrenik, ez dugu une egokirik aurkituko. Daukan garrantziagatik, bada, komeni zaigu gaiaren konplexutasunari heltzen saiatzea.

1.- Haurraren ekimena edo iniziatiba hezitzaileen planekin ez dator bat.

Haurra ekimendun pertsona da. Mundua deskubritzen ari da eta bere magiazko irudimenean, ekintza bat edo objektu bat funtsezko helburu bihurtzen da. Haurrak eragite edo motibazio osoa ekintza horretan edo objektu horretan jartzen du. Baina batzuetan objektu horretara iristea edo ekintza hori burutzea ez da bat etortzen senitarteko arauekin edo giza arauekin edo, beste barik, gainerako haurren elkarbizitzaren arauekin. Horrelakoetan, aldez aurretik edo segituan, jaso izaten du ez egiteko abisua; hala ere, egin egiten du. Gaiztakeria da hori. Eta zigorra merezi du. Zuzentzeko asmoz egiten dela esan ohi da. Zein beste modu egon daiteke hori ez bada?

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Zigorraren 22 ordezko aukera | 22 alternativas a los castigos

The Natural Child Project orrian aurkitu dugu ondorengo Jan Hunt-en artikulu hau. Kasketei buruzko artikulua, edo eta Indarkeriarik gabe hezitzeko ideien ingurumarian dator hau ere. Ia interesgarria iruditzen zaizuen…

Este artículo de Jan Hunt lo hemos encontrado en la web de The Natural Child Project. Nos ha servido para ahondar en los temas que hemos tratado en Ideas para educar sin violencia, o el artículo sobre las Rabietas. A ver qué os parece…

22 Alternativas a los Castigos

por Jan Hunt

Muchos padres reconocen los efectos dañinos de los castigos físicos y verbales. Saben que gritar, bofetear, pegar y dar nalgadas enseña violencia, destruye la autoestima, crea enojo, interfiere con el aprendizaje, y daña la relación entre los padres y los niños.

Pero saber qué no hacer, es sólo el primer paso; los padres se preguntan qué deben hacer en lugar de eso. Desafortunadamente, la mayoría de los libros y artículos actuales de crianza recomiendan “alternativas”, las cuales en realidad son castigos alternativos, como el tiempo fuera, negación de permisos y las llamadas “consecuencias lógicas o naturales”.

Todos estos métodos tienen mucho en común con los castigos físicos, y transmiten los mismos mensajes: que a los padres no les interesan las necesidades no satisfechas que ocasionan la conducta y que toman una injusta ventaja de su tamaño y poder sobre el niño. Más significativamente, estas aproximaciones le dicen al niño que alguien al que ama y en el que confía, le quiere causar dolor. Este es un mensaje “para volverse loco”, porque es muy extraño para el entendimiento intuitivo de los niños sobre cómo debe ser el amor.

Finalmente todos estos métodos hacen que se pierdan las mejores oportunidades para aprender. Hacen que los niños tengan fantasías de venganza lo que los distrae de enfocarse en la situación real que tienen a la mano. Las verdaderas alternativas a los castigos son aquellas que ayudan al niño a aprender y crecer de una forma sana. ¡Hay pocas alegrías más grandes en la vida que permitir a nuestros niños enseñarnos qué es el amor!

Aquí hay veintidós alternativas que dan mensajes positivos y amorosos:

1. Prevenir la conducta no deseada cumpliendo las necesidades de los niños cuando sean expresadas. Con sus necesidades satisfechas, el niño está libre de moverse a la siguiente etapa de aprendizaje.

2. Proveer un ambiente seguro y adecuado para los niños. No tiene caso tener cosas preciadas al alcance de un bebé o niño pequeño, cuando simplemente se pueden poner fuera de su alcance hasta que el niño esté lo suficientemente mayor para manejarlas cuidadosamente.

3. Aplicar la Regla de Oro. Piensa cómo te gustaría ser tratado si estuvieras en las mismas circunstancias de tu niño. La naturaleza humana es la naturaleza humana, no importa la edad.

4. Muestra empatía por los sentimientos del niño, aún si la conducta del niño parece ilógica, los sentimientos y necesidades subyacentes son reales para él. Declaraciones como “te ves muy triste” es una buena forma de mostrar que estás del lado del niño. Leer más…

Zigorrak eta sariak | Castigos y recompensas (02)

Eta gure ustez zigorrak eta sariak eskutik emanda datozenez, zigorrei buruzko artikuluaren ondoren, sariei buruzko hau dator. Ia zer iruditzen zaizuen:

Ya que en nuestra opinión los castigos y los premios vienen de la mano, despues del artículo sobre el castigo, aquí tenéis el que habla sobre las recompensas. A ver qué os parece:

Los premios y recompensas pueden ser tan perjudiciales como los castigos

Hace unos días hablamos de lo poco educativo que puede llegar a ser el castigo. Hoy, siguiendo por el mismo cauce de los métodos que, más que educar, perjudican a los niños, hablaré de un primo-hermano del castigo: los premios o las recompensas.

Muchos adultos, padres o maestros, están en contra de los castigos y sin embargo a favor de las recompensas. Estamos de acuerdo en que son dos medidas contrapuestas, sin embargo no son del todo contrarias, pues con los premios se acaba consiguiendo lo mismo que con los castigos: un resultado positivo temporal que viene motivado por el acto que ejecuta el adulto sin ayudar a los niños a ser responsables ni a aprender a vivir desde el convencimiento de que lo que hacen es lo mejor.

En otras palabras, con los premios se consigue que los niños hagan aquello que los adultos queremos que hagan pero sin interiorizar el beneficio de aquello que están haciendo, pues lo que prima para ellos no es lo que hacen, sino lo que consiguen haciéndolo.

Un ejemplo que puedo ofrecer es cuando, con toda la buena intención del mundo, mis padres nos daban dinero a final de curso según las notas que sacáramos (mejores notas significaba más dinero y más dinero significaba poder comprar más CDs, un juego para la consola,…).

Esta recompensa hizo que, la ya poco estimulante tarea de estudiar, se convirtiera en un simple trámite para conseguir una paga extra a final de curso. No es que quisiéramos aprender más, es que queríamos sacar mejores notas para conseguir una mayor recompensa.

La motivación no era intrínseca, no venía de nosotros mismos, sino que era extrínseca, focalizada en algo externo, el dinero a percibir.

Los efectos de los premios son poco duraderos

Los sistemas de recompensas (con pegatinas, estrellas o puntos positivos) son raramente útiles para producir cambios duraderos en actitudes o en el comportamiento. Los efectos que producen duran mientas existe la recompensa, que es la que motiva el comportamiento buscado.

Si no hay premio, el niño pierde el incentivo que motivaba su manera de actuar y vuelve a comportarse tal y como lo hacía antes de recibir las recompensas (“antes me esforzaba por hacerlo y me dabas un premio. Ahora que no me das premio, ¿para qué esforzarme?”).

Varios investigadores han descubierto incluso que los niños cuyos padres hacen uso frecuente de estos sistemas de recompensas tienden a ser menos generosos que sus compañeros.

Cuando alguien pretende que otra persona modifique un comportamiento o un hábito tiene que marcarse como objetivo, no que el otro haga lo que se le dice, sino que el otro quiera hacer lo que se le dice que haga.

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Zigorrak eta sariak | Castigos y recompensas (01)

Askok jakingo duzuen bezala, Mendaro Ikastolako Elkarbizitza batzordeak lau sesioko tailer bat antolatu du gurasoontzako. Lantzen ari garen gaiak, “Gurasoen eta seme-alaben heziketa emozionala” eta “Oihurik gabe hezi” dira. Oraingoz, bi sesio izan ditugu. Bertan, beste gai batzuen artean, emozio ezberdinak ezagutzeak duen garrantziari buruz hitzegin dugu, hauek modu positiboan bideratzen ikasi ahal izateko.

Joan zen ostegunean, azken orduan, hausnarketa sakona egitera eraman gaituen gai bat atera zen: gure haurrak zerbait egitea nahi dugunean sari bat eskaintzen diogunekoa. Txantaia ote? Edo eta lortu nahi duguna beretzat ona bada, zilegi da bide hori erabiltzea? Norberak erabaki beharko du. Guk, ostegunean gai honen hariari eutsi nahi genioke berriro ere. Bitartean, hona hemen zigorrari buruzko artikulu interesgarri bat. Ondoren, sariei buruz hitzegingo dugu:

Como much@s sabréis, la comisión de convivencia de Mendaro Ikastola ha organizado talleres de formación para padres y madres. Los temas que estamos tratando son “La educación emocional de padres/madres e hij@s” y “Educar sin gritar”. Ya hemos asistido a dos interesantes sesiones en los que se ha hablado, entre otras cosas, de la importancia de reconocer las diferentes emociones que somos capaces de sentir, para aprender a encauzarlas de manera positiva.

El pasado jueves, a última hora (como ocurre casi siempre), se generó una discusión que nos ha llevado a reflexionar largo y tendido sobre si es lícito premiar a nuestros hijos cuando queremos que hagan algo. ¿Es eso chantaje? Si lo que queremos que hagan es bueno para ellos, ¿es pedagógico? Esperamos seguir hablando del tema el próximo jueves. Mientras tanto, aquí tenéis un interesante artículo sobre el castigo. El siguiente, será sobre los premios:

El castigo es un método poco educativo

El castigo forma parte de la educación desde hace mucho tiempo. En la televisión, por ejemplo, está tan normalizado que es habitual ver a los protagonistas de las series de televisión juveniles quedarse sin poder salir durante semanas por hacer tal o cual acción.

La gran mayoría de los adultos de hoy en día los hemos sufrido, a menudo por cosas que habíamos hecho sin querer, a menudo por cosas que ni siquiera habíamos hecho y a menudo por conductas que sí podrían considerarse inadecuadas.

Las razones de los castigos son tan dispares que muchas veces se viven como injustos y, si nos detenemos un poco a pensar en ello, podemos afirmar que los castigos son poco educativos y que pueden provocar consecuencias negativas.

Qué es un castigo

El castigo se podría definir como aquella acción realizada por una persona que provoca aversión o desagrado en otra y que tiene como finalidad eliminar o corregir una conducta o comportamiento molesto o inadecuado.

Los más frecuentes son:

* El tiempo fuera: prohibir al niño permanecer en el lugar o contexto donde ha exhibido una conducta considerada molesta o inapropiada (enviarlo a dormir, a su habitación, a la silla de pensar,…).
* La retirada de reforzadores o estímulos positivos: prohibir cosas que le gustan al niño (ver la TV, ir al parque, salir a jugar con los amigos, etc.)
* El castigo físico: que, como ya hemos hablado a menudo, no tiene nada de educativo.

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